Día Mundial contra la Esclavitud Infantil, Iqbal Masih

El origen de esta conmemoración proviene del asesinato de Iqbal Masih de 12 años, ocurrido en el año 1995, quien a la edad de 4 años fue vendido por su padre a una fábrica de alfombras de Punjab porque necesitaba un préstamo para pagar la boda del hijo mayor.

Para saldar la deuda, Iqbal trabajaba doce horas al día trenzando alfombras por una rupia diaria. Sin embargo, con los intereses desorbitados la deuda no paró de crecer, lo que supuso que Iqbal pasara su infancia trabajando en régimen de semiesclavitud.

En 1992, cinco años después de que comenzara su particular infierno, Iqbal conoció a Ehsan Khan, un activista que luchaba por acabar con las condiciones de esclavitud en el trabajo. Siguiendo su ejemplo, el ya no tan pequeño paquistaní comenzó a denunciar las deplorables condiciones laborales en las que otros muchos niños como él trabajaban en los telares de alfombras, convirtiéndose en un héroe para ellos.

Obtuvo la libertad a través de una campaña del Frente de Liberación del Trabajo Forzado y se convirtió en un activo luchador contra la esclavitud infantil pese a su juventud, consiguiendo cerrar empresas en las que se explotaban a menores. Su ejemplo trascendió y recibió premios internacionales en Estocolmo y en Boston, con los que decidió abrir una escuela.

Sin embargo, su activismo empezó a ser pronto un estorbo para los empresarios que se lucraban con el trabajo infantil y un 16 de abril de 1995 su voz se apagó para siempre tras ser disparado mientras montaba tranquilamente en bicicleta.

Sus asesinos (la mafia de las alfombras fue responsabilizada del crimen) acabaron con su vida pero no con su legado pues Iqbal continúa siendo hoy en día un símbolo de la lucha contra la explotación infantil.

Lamentablemente, todavía quedan en el mundo muchos pequeños Iqbal, sobre todo, en regiones deprimidas de Asia, África y América Latina, pues en la actualidad se calcula que 400 millones de menores en todo el mundo son esclavos, de los cuales, 168 millones de niños y niñas de entre 5 y 14 años trabajan cada día en jornadas maratónicas de hasta 15 horas diarias en las que apenas ven la luz del sol, expuestos a situaciones de explotación y maltrato, muchos son torturados, otros sufren deformaciones o dejan de crecer por las duras condiciones en las que viven diariamente o se convierten en empleadas domésticas que valen menos que cualquier animal o son prostituidas o casadas a la fuerza.