El fenómeno de El Niño termina: qué efectos tuvo y qué puede ocurrir con La Niña en los próximos meses

El poderoso fenómeno meteorológico de El Niño contribuyó, junto con el cambio climático, a elevar las temperaturas globales a nuevos máximos en los últimos meses.

Ahora ha terminado, según indicaron este martes los científicos de la Oficina Australiana de Meteorología.

El Océano Pacífico se enfrió “sustancialmente», según datos recogidos la semana pasada por esta organización.

Por su parte, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA, por sus siglas en inglés) pronosticó también hace una semana que El Niño llega a su fin y que lo hará entre los meses de abril y junio.

Coincide la Organización Meteorológica Mundial (WMO por sus siglas en inglés), que estima que hay un 80% de posibilidades de condiciones neutrales (ni El Niño ni La Niña) entre este abril y junio.

El último episodio de El Niño, que comenzó en junio del año pasado, llevó aguas más cálidas a la superficie del Pacífico, lo que agregó calor adicional a la atmósfera e hizo que aumentaran las temperaturas a nivel global, batiéndose récords históricos mes tras mes.

Las dudas que deja El Niño

Los recientes récords mensuales de altas temperaturas a nivel global han llevado a algunos científicos a temer que el mundo pueda estar entrando en una nueva fase aún más rápida del cambio climático.

Los expertos creen que los meses posteriores al final de El Niño ofrecerán una indicación más precisa de si las altas temperaturas recientes se deben o no a esta aceleración del calentamiento global.

Cada pocos años, la llegada de El Niño provoca importantes cambios en el clima en muchas partes del mundo.

Lo que pueda suceder en los próximos meses es aún incierto, afirman los investigadores.

La Niña

Pero ahora -y quizás más rápido de lo que se esperaba- El Niño llega a su fin.

La pregunta clave es qué sucederá después, y los científicos están divididos sobre cómo responderla.

Investigadores estadounidenses afirmaron recientemente que había un 60% de posibilidades de que La Niña se desarrolle entre junio y agosto, y un 85% de que esto suceda hasta el otoño boreal.

Los expertos de la Oficina Australiana de Meteorología creen que este tipo de predicciones deben formularse con cautela y esperan que las condiciones neutrales duren al menos hasta julio.

«Como nunca antes se habían visto las actuales condiciones oceánicas globales, las predicciones basadas en eventos pasados sobre cómo se podría desarrollar el ENOS en 2024 pueden no ser fiables», indicaron en un comunicado.

Según los investigadores, que se forme o no La Niña es algo de gran importancia.

Este fenómeno puede tener un significativo impacto en la formación de tormentas y huracanes y algunos expertos predicen que su llegada presagiaría una temporada de huracanes muy activa en el Atlántico.

El efecto de enfriamiento de La Niña también puede desacelerar ligeramente el ritmo del calentamiento global.

Esto podría indicar que las temperaturas récord experimentadas el año pasado no son la evidencia de que el mundo haya entrado en una fase de calentamiento más rápida.